lunes, 12 de diciembre de 2011

XI



Una almohada de agujas que atraviesen mi cara cuando quiera dormir, morir. Porque dormir en mi caso significa la muerte en vida. Cada vez que me recuesto y cierro los ojos siento que estoy desperdiciando horas de forma conciente.
Hoy me encontré mirando la nada, y todo el resto hacia adentro. En mi cabeza hay más voces y palabras que imágenes, y las palabras iban pisando a las que le seguían sin poder formar siquiera algo entendible, como un rayón en la pared. Ante tanto mareo presioné mis manos muy fuerte contra el pecho y sentí de alguna forma mi corazón estallando dentro del cuerpo. Caliente, todo hacia adentro, adormecida. En ese momento mis brazos se empaparon de lágrimas y mis lágrimas de brazos, y lloré y reí de risa reí y lloré.
No importa cómo ni qué, lo importante es despertarse todos los días con algo para decir.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Adentro

Encierro.
Hubo un jardín que siempre existió dentro de mi, las cosas siempre fueron ruidos.
No tengo la certeza de haber visto, muchas veces me quedé delante del espejo frente a la nada misma. ¿Acaso existe peor ceguera?
Yo recuerdo a través de las voces.
Se suele nombrar todo aquello que existe, y eso no es más que una percepción. El significado no tiene validez hacia afuera. Lo difícil es encontrar el punto entre lo que se dice y lo que se piensa. Una suerte de ser y creerse ser.
Hubo una vez un ruido que se hizo jardín, que se hizo espejo, que se hizo nombre.
¿En qué consiste esto que llamamos "ver"?


jueves, 30 de junio de 2011

El mal y la palabra destrozada




El mal visto a través de los ojos de una niña
que vagaba sonámbula hacia adentro.
-Olvida todo lo que te hizo así.
No más sentir que lo real está tan lejos,
creerse una extraña, desconocida de sí misma.
No más nombrarse trágicamente,
las palabras que hieren, que se comen unas a otras,
una vez más se devoran. Nada de eso nos pertenece.
Nada de eso está en tiempo presente.
Salvar los restos que quedan de una y reconstruirse,
siempre de nuevo, siempre.
Creerse un ruido y no una palabra escrita que pueda destrozarse en un papel.
Es hora de salir de nuevo, no más decirse promesas,
es hora de mostrarse y dejar de ser una ilusa.
-No quiero escribir más sobre el amor, quiero que el amor escriba sobre mi.