Me voy a ligar las trompas y nos vamos a ir al Norte a coger para toda la vida.
Allá espero encontrar menos frío en el corazón de los humanos.
No quiero tener que esclavizarme a un lugar al que no elegí caer. Es tiempo de salir a ver qué hay si es que hay, y abandonar la teoría por completo.
No quiero regalarle nunca más mi tiempo, mis lágrimas y angustia a personas a las que no les importa si vivo o muero.
Nadie
sabe de qué manera ser feliz, ni qué conlleva esa palabra, quizás después de muertos sigamos sin
saber. O quizás todo esto es un ridículo juego de ajedrez en el que un idiota es Rey.
Pero
yo quiero bailar toda la noche, que la noche se alimente de la misma
noche, que se beba al día, que se coma al sol. Que se caiga el universo
sobre mi cara y me moje de polvo estelar y sangre negra.
Y que "procrastinar" sea sólo un ruido molesto difícil de pronunciar y nunca más una palabra con sentido.
