lunes, 30 de julio de 2012

Cadáveres exquisitos en un tren con Martín

Silencioso vals de polvo.
Qué decir cuando no hay.
Las bocas se abrirán sólo para esas tetas
a través y entre, mis ojos hacia adentro.
Rezaste de nuevo y te fuiste, como un sueño.
Miedo a veces, grito tal vez.
Juegas a sol y a pasto con tus manitas.
Que nunca supo decir, nunca supo a siempre.

*

Pulsación, peso pesado.
Su voz siempre me supo a muerte.
Latido humeante y fervoroso.
Sangra, nocturna.
Buscando cuencos llenos de sal,
danzaba junto a Caronte por el Río de La Plata.
Simulacro de vidas y un jarro de miel.
A la deriva de Dios,
-Sos más miedosa, Micaela.
Adieu, bye bye.