Silencioso vals de polvo.
Qué decir cuando no hay.
Las bocas se abrirán
sólo para esas tetas
a través y entre,
mis ojos hacia adentro.
Rezaste de nuevo y te fuiste,
como un sueño.
Miedo a veces, grito tal vez.
Juegas a sol y a pasto
con tus manitas.
Que nunca supo decir,
nunca supo a siempre.
*
Pulsación, peso pesado.
Su voz siempre me supo a muerte.
Latido humeante y fervoroso.
Sangra, nocturna.
Buscando cuencos llenos de sal,
danzaba junto a Caronte por el Río de La Plata.
Simulacro de vidas y un jarro de miel.
A la deriva de Dios,
-Sos más miedosa, Micaela.
Adieu, bye bye.
No hay comentarios:
Publicar un comentario