martes, 14 de mayo de 2013

Deformidad

No me arrojes al viento ni me alejes de él.
Abríme despacio y lamé mis huesos.

Una vez él me mató cuando yo era anciana
mientras yo gritaba "no quiero estar sola".
Si pudiera, volvería atrás al futuro y me violaría.
Mi rostro entra en el espejo en una evaporación azul.

¡Qué las moscas no se coman el pan!
Y cuando diga "ya", me vas a soplar la cara
hasta que se deshaga en tu lenguaje
y ambos seamos fundidos en una
constelación con forma de gota de sangre.

Quisiera poder decir tu nombre sin tener que pronunciarme.



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