R: Esa necesidad de ser importantes para los demás cuando no nos importamos ni nosotros mismos.
N: Mi voz es la que me salva. Extirpar palabras que dañan, coserlas y crear nuevas.
Las palabras mataron al lenguaje y yo me volví un conjunto de fonemas.
El olor a carne podrida es incluso preferible a una mente hedionda y desgastada.
Estoy tan sola que no puedo parar de hablarme, es todo tan silencioso que no puedo parar de bailar. Chasquido, ¡pum! ¡voilà!
Nunca creí en los trucos de magia, pero ilusionar a un mago es un acto noble y considerado.
Hay que matar al aburrimiento antes de que lleve ventaja, hay que jugar para siempre con nuestros amigos imaginarios, que nos invitan a fiestas imaginarias donde todos tienen la piel lila y el pelo azul lleno de flores.
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